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Inmobiliarias: promesas, escrituras y la IA

Equipo Plumii ·

Francisca vende departamentos en una sala de ventas de La Serena. Una pareja joven acaba de reservar un dos dormitorios con subsidio, y a ella le toca armar la promesa de compraventa. Tiene la carpeta completa: cédulas, liquidaciones de sueldo, la preaprobación del crédito hipotecario, el certificado del subsidio y un informe comercial donde aparece una deuda antigua de él. Piensa en pegarla en un chat de IA y pedirle que redacte la promesa.

La promesa necesita algunos de esos datos. La IA, casi ninguno.

Lo que cambia en una inmobiliaria: la situación socioeconómica

Toda empresa trata nombres, RUT y domicilios. Lo que distingue a una inmobiliaria es lo que viene detrás: con cuánto gana una familia, cuánto debe, si postuló a un subsidio y con qué puntaje, si un banco le aprobó el crédito o se lo negó. Para vender una vivienda hay que saber si el comprador puede pagarla, y eso obliga a mirar su vida económica entera.

La Ley 21.719 pone la situación socioeconómica en la lista de datos sensibles (artículo 2°, letra g), junto a la salud o las creencias religiosas. Un sueldo, solo, no es dato sensible. Pero una carpeta que muestra que una familia necesita subsidio para comprar, o que uno de los dos tiene deudas, dice mucho de su situación socioeconómica. Para tratar datos sensibles la regla general es el consentimiento expreso de la persona, salvo las excepciones que la misma ley enumera (artículo 16). Lo explicamos con más ejemplos en la situación socioeconómica, el dato sensible que nadie ve.

Ejemplo. «El comprador gana 1.400.000 pesos líquidos» es un dato personal. «La pareja compra con subsidio, porque sin él no le alcanza, y él tiene una deuda morosa de hace cuatro años» es un retrato de su situación socioeconómica.

Qué necesita la IA para redactar una promesa

Una promesa de compraventa necesita la individualización de las partes: nombres, RUT, estado civil, domicilio. Pero eso lo necesita el documento, no la IA. Para redactar las cláusulas, la IA necesita la estructura del negocio: el precio, cuánto se paga al contado, cuánto con crédito y cuánto con subsidio, los plazos y qué pasa si el crédito no sale.

Ejemplo. Francisca escribe: «Redacta las cláusulas de forma de pago de una promesa de compraventa de un departamento de 3.200 UF: 200 UF de pie, subsidio habitacional de 600 UF y el saldo con crédito hipotecario. Agrega una cláusula para el caso de que el crédito no se apruebe en 90 días». Los nombres y RUT los completa ella después, en el documento, fuera del chat.

El informe comercial, las liquidaciones y el puntaje del subsidio sirvieron para decidir si la venta era posible. Para redactar la promesa ya no aportan nada. Es lo que la ley llama proporcionalidad: los datos que se tratan deben limitarse a los necesarios para el fin (artículo 3°, letra c).

La carpeta tiene otros nombres

En una compra de vivienda casi nunca hay una sola persona. Aparece el cónyuge o conviviente, un codeudor, a veces el papá que pone parte del pie, y el vendedor del departamento usado. Todos son titulares de datos, aunque no hayan sido ellos los que entraron a la sala de ventas. Sus datos se usan para la compra y no para otra cosa (principio de finalidad, artículo 3°, letra b).

Y que la escritura termine en un registro público no la saca de la ley: el artículo 2°, letra i, dice que el tratamiento de datos que vienen de fuentes de acceso público también se somete a ella.

La carpeta de quien no compró

En una inmobiliaria se arman muchas más carpetas que ventas. La ley pone entre las obligaciones del responsable suprimir o anonimizar los datos que obtuvo para medidas precontractuales (artículo 14, letra d), y el principio de proporcionalidad dice que los datos se conservan sólo mientras sirvan al fin para el que se pidieron (artículo 3°, letra c). La carpeta de la familia que evaluó un departamento y no siguió adelante no tiene por qué quedarse para siempre en la sala de ventas. Tampoco en el historial de un chat de IA.

Con qué herramienta

Si la inmobiliaria usa un chat de IA para estas tareas, quien procesa los datos por cuenta de ella es un encargado, y la ley pide un contrato que diga qué se le encarga, para qué y con qué datos (artículo 15 bis). Si los modelos corren fuera de Chile, es una transferencia internacional, que la ley permite con resguardos (artículo 27). Con la cuenta personal de un chat de IA gratuito, nada de eso existe, y la carpeta de la familia sale de la empresa sin que nadie lo sepa. Los conceptos de responsable y encargado están en el pilar de esta serie.

Dónde ayuda Plumii

En Plumii, la regla de la inmobiliaria tapa nombres, RUT, correos, teléfonos y direcciones antes de que el mensaje llegue al modelo. La situación socioeconómica no la reconoce: «compra con subsidio y tiene una deuda morosa» llega al modelo, aunque sin el nombre. Si Francisca sube el informe comercial como archivo, otro modelo lo lee entero una vez, tal cual y sin la regla, para poder buscar en él; no lo guarda, pero lo lee. Por eso lo que más protege es lo que ella decide escribir. Plumii trabaja como encargado bajo contrato y deja registro de qué datos traía cada mensaje y qué regla se aplicó. Mira cómo funciona.


Este artículo es información general, no asesoría legal. El texto oficial de la ley está en la Biblioteca del Congreso Nacional.

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