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Protección de datos en colegios: la dirección, los profesores y la IA

Equipo Plumii ·

Caso ficticio

Reunión del equipo directivo de un colegio particular subvencionado de La Florida, a fines de octubre. Paula, la jefa de UTP, cuenta que varios profesores están usando un chat de IA gratuito para escribir los informes de desarrollo personal, y que uno le mostró orgulloso cómo le había quedado el de un alumno con diagnóstico de TEA. Andrés, el director, pregunta lo que cualquiera preguntaría: «¿Eso es problema nuestro o de cada profesor?».

Para la Ley 21.719, es del colegio. El colegio es el responsable de los datos de sus alumnos aunque el mensaje lo escriba un profesor, y la ley le pide expresamente velar por los datos de niños, niñas y adolescentes. Por eso es la dirección la que decide con qué herramienta, para qué y con qué reglas se usa la IA. Al profesor le queda una parte que nadie más puede hacer: lo que escribe en el chat. Sin nombre, sin diagnóstico y sin la vida de la familia, un informe sale igual de bien.

El colegio es el responsable

La ley llama responsable a quien decide para qué y cómo se usan los datos personales, «con independencia de si los datos son tratados directamente por ella o a través de un tercero» (artículo 2°, letra n). Los datos de los alumnos los recoge el colegio, para fines del colegio. El reparto de papeles —titular, responsable, encargado— está en la Ley 21.719 en tres conceptos.

Que el profesor use su cuenta personal no cambia eso. La ley no se aplica a lo que una persona hace en sus actividades personales (artículo 1°), pero escribir un informe para el colegio es trabajo. Con una cuenta personal, lo único que cambia es que no hay contrato entre el colegio y el proveedor del chat, y nadie puede decir después qué datos salieron.

La ley es explícita en dos puntos que tocan a la dirección:

Por qué los datos de un colegio pesan más

En pocos lugares se juntan tantos datos protegidos como en un colegio.

La ley pesa estos datos al momento de una sanción: entre los criterios para fijar el monto de una multa está si el tratamiento incluía datos sensibles o de niños, niñas y adolescentes (artículo 37). Y si una filtración afecta datos sensibles o de menores de catorce años, además del reporte a la Agencia, el colegio tiene que avisar a los afectados, a través de sus representantes (artículo 14 sexies).

Lo que decide la dirección

  1. Para qué se usa IA y para qué no. Planificar clases, preparar material o redactar una circular general no necesita datos de nadie. Un informe individual se escribe sin nombre y sin diagnóstico.
  2. Con qué herramienta. Una que el colegio contrate, no la cuenta personal de cada profesor. El proveedor de IA trata los datos por cuenta del colegio, y la ley pide un contrato de encargo con él (artículo 15 bis); lo que debe decir está en el contrato de encargo. Si los modelos corren fuera de Chile, además es una transferencia internacional (artículo 27).
  3. Quién la administra y quién responde las preguntas de las familias.
  4. Si hace falta una evaluación de impacto. La ley la exige antes de empezar en algunos casos, entre ellos el tratamiento de datos sensibles en las hipótesis de excepción del consentimiento (artículo 15 ter). Vale la pena revisarlo antes de llevar datos de alumnos a cualquier sistema nuevo.
  5. Qué dice la política de privacidad. La ley obliga al responsable a tener a disposición del público su política de tratamiento de datos, y si transfiere datos a otro país, a decir si ese país ofrece un nivel adecuado de protección o qué garantías hay (artículo 14 ter). Si el colegio usa una herramienta de IA que procesa fuera de Chile, eso va en la política; el detalle está en qué debe decir tu política de privacidad.
  6. Qué se les dice a los profesores. Poco y claro: qué herramienta usar, qué no se escribe nunca (nombres, RUT, diagnósticos, situación familiar) y por qué. La sección que sigue sirve como base.

Los apoderados, además, pueden ejercer los derechos de sus hijos como representantes legales (artículo 4°); cuáles son y en qué plazo se responden está en derechos ARCO con la Ley 21.719.

Lo que le toca al profesor: lo que escribe

La herramienta la decide el colegio. Lo que se escribe en ella, lo decide cada profesor. Una frase como la del informe que vio Paula trae más de lo que parece:

Ejemplo. «Tomás Muñoz Soto, 8 años, diagnóstico de TEA, está en el programa de integración, sus papás se separaron este año y desde entonces se distrae mucho…».

Para la ley, esa frase trae cuatro cosas distintas:

Lo que un profesor sí puede pegar:

Lo que conviene dejar fuera:

Ejemplo. Antes: «Tomás Muñoz, TEA, en el programa de integración, se distrae mucho desde que sus papás se separaron». Después: «Alumno de 3° básico. Se distrae en actividades largas y rinde mejor con instrucciones cortas. Ha mostrado avances en lectura desde julio y le gusta ayudar a sus compañeros. Redacta un párrafo cálido para el informe de desarrollo personal, dirigido a la familia». El nombre lo pone el profesor en el documento final.

El segundo mensaje le da a la IA todo lo que necesita para escribir un buen párrafo. Lo que se sacó no mejoraba el texto: sólo exponía a Tomás. Y esta forma de escribir sirve con cualquier herramienta, también mientras el colegio no tenga una contratada. Una guía para cualquier trabajo está en qué no compartir con la IA en el trabajo.

Dónde entra Plumii

Plumii es un chat de IA que un colegio puede contratar para sus profesores, con contrato de encargo y una regla por tipo de dato que fija quien lo administra: con la plantilla de partida, nombres, RUT, correos, teléfonos y direcciones se tapan antes de llegar al modelo. Queda un registro de uso, sin las conversaciones, que el colegio puede mostrar si le preguntan cómo usa la IA. Pero el filtro no reconoce los datos sensibles: si un profesor escribe «Tomás Muñoz tiene TEA», el modelo recibe «{NAME} tiene TEA». El diagnóstico llega; lo que Plumii logra es que llegue sin el nombre. La regla de no escribirlo sigue siendo del colegio, y el hábito, de cada profesor. Mira cómo funciona y los planes.


Las personas, empresas y situaciones de este artículo son ficticias: las inventamos para explicar la ley, y cualquier parecido con un caso real es coincidencia. Este artículo es información general, no asesoría legal. El texto oficial de la ley está en la Biblioteca del Congreso Nacional.

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