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La secretaria de una consulta médica y la IA

Equipo Plumii ·

Gloria es secretaria en una consulta de ginecología en Ñuñoa, donde atienden dos doctoras. Son las ocho menos cuarto de un lunes y tiene que confirmar las treinta horas de la semana, contestar diez correos y preparar dos cartas de derivación que la doctora dejó dictadas. Una amiga le contó que un chat de IA le redacta todo eso en un rato, y Gloria copia la agenda completa para pegarla.

La agenda parece la parte menos delicada de la consulta. No lo es.

Lo que cambia en una consulta: lo administrativo también es salud

En una oficina cualquiera, una agenda es una lista de nombres y horas. En una consulta médica, cada línea dice algo de la salud de alguien: que esa persona se atiende con una ginecóloga, que viene a un control de embarazo, que tiene una hora de «resultados biopsia». No hace falta ver la ficha para saber cosas que la paciente no le ha contado a nadie.

Para la Ley 21.719 los datos relativos a la salud son datos sensibles (artículo 2°, letra g), y la ley no los distingue según quién los lea: son igual de sensibles en el box de la doctora que en el escritorio de recepción. Tienen la regla más exigente de la ley (artículo 16) y reglas propias para la salud (artículo 16 bis). La misma ley permite tratarlos sin consentimiento cuando es necesario para el diagnóstico médico o la prestación de asistencia sanitaria (artículo 16 bis, letra e). La pregunta de Gloria no es si la consulta puede tener esos datos. Es cuáles tienen que llegar a un chat de IA para confirmar una hora.

Además, la Ley 20.584 sobre derechos y deberes de los pacientes trata la ficha clínica como reservada, y el secreto profesional de la doctora sigue rigiendo. Gloria es parte de la consulta: la ley pide al responsable tomar las medidas necesarias para que sus dependientes cumplan el deber de secreto (artículo 14 bis).

Las tres tareas de Gloria, una por una

Los recordatorios. Para confirmar una hora, la IA no necesita saber quién viene ni a qué. Necesita el formato del mensaje.

Ejemplo. Gloria escribe: «Redacta un mensaje corto y cordial para confirmar una hora médica: día, hora y dirección de la consulta, y que respondan SÍ para confirmar o llamen para cambiarla». Una plantilla, y la completa ella con cada paciente fuera del chat. Ni un nombre salió de la consulta.

Los correos. Una paciente escribe preguntando si ya llegaron sus exámenes y si es grave que el resultado diga «alterado». Gloria quiere contestar con amabilidad. Para eso, a la IA le sirve el tono de la respuesta, no el examen.

Ejemplo. «Paciente pregunta si ya llegaron sus resultados y si debe preocuparse. Redacta una respuesta amable que diga que los resultados llegaron, que la doctora los revisará con ella en el control y que, si tiene síntomas, puede llamar». No viajó ni el nombre, ni el examen, ni lo que decía.

Las derivaciones. Aquí no hay cómo evitar la salud: una carta de derivación existe para contar un diagnóstico. Pero lo que Gloria necesita de la IA es forma, no contenido: el formato de la carta, el saludo, el orden. El diagnóstico lo escribió la doctora, y Gloria puede pedir la estructura sin pegarlo.

Ejemplo. «Dame una plantilla de carta de derivación de una ginecóloga a un especialista, con espacio para identificación de la paciente, motivo de derivación, antecedentes relevantes y exámenes adjuntos». La carta la completa Gloria con lo que dictó la doctora.

En las tres, la idea es la misma: la proporcionalidad. Los datos que se tratan deben limitarse a los necesarios para el fin (artículo 3°, letra c), y la protección por defecto pide que sólo se traten los estrictamente necesarios para cada actividad (artículo 14 quáter).

Con qué herramienta

Si la consulta usa un chat de IA, quien procesa los datos por cuenta de ella es un encargado, y la ley pide un contrato que diga qué se le encarga, para qué y con qué datos (artículo 15 bis). Si los modelos corren fuera de Chile, es una transferencia internacional, que la ley permite con resguardos (artículo 27). Con la cuenta personal de Gloria en un chat de IA gratuito no hay contrato ni resguardos, y las doctoras no saben qué salió. La decisión de qué herramienta se usa es de la consulta, no de la secretaria.

Una consulta pequeña suele ser una empresa de menor tamaño. La ley pide que los estándares de seguridad e información se fijen según el tamaño de la empresa, el tipo de dato y la actividad (artículo 14 septies), y el tipo de dato de una consulta es de los que la ley más cuida. Lo vemos en la Ley 21.719 para una pyme, y el caso de la doctora que resume una ficha, en resumir una ficha clínica con IA.

Dónde ayuda Plumii

En Plumii, la regla que pone la consulta tapa nombres, RUT, correos, teléfonos y direcciones antes de que el mensaje llegue al modelo. Lo que el filtro no reconoce son los datos de salud: si Gloria pega «control de embarazo» o «resultados biopsia», eso llega al modelo, aunque sin el nombre. Por eso las plantillas siguen siendo la mejor costumbre. Plumii trabaja como encargado bajo contrato, las conversaciones están cifradas y son sólo de quien las escribe, y queda un registro de uso, sin las conversaciones, con qué datos traía cada mensaje. Mira cómo funciona.


Este artículo es información general, no asesoría legal. El texto oficial de la ley está en la Biblioteca del Congreso Nacional.

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