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Estudios jurídicos y la IA

Equipo Plumii ·

Constanza es abogada en un estudio de tres socios en La Serena. Su cliente, una empresa de transporte, fue demandada por un ex trabajador por despido injustificado, y ella tiene que preparar la contestación. El expediente que le mandó la empresa trae de todo: las liquidaciones del demandante, sus licencias médicas con diagnóstico, los correos internos sobre su desempeño, y los nombres y teléfonos de cuatro compañeros que podrían declarar como testigos.

Constanza quiere que un asistente de IA le ordene los hechos por fecha y le sugiera la estructura de la contestación. Es un buen uso. Pero en ese expediente hay datos de personas que nunca eligieron a su estudio, y algunos son de los que la ley más cuida.

Dos deberes que se suman

El secreto profesional. No depende de la Ley 21.719: lo que el cliente le confía al abogado queda bajo reserva. La pregunta de qué herramientas usa el estudio para trabajar ese material es, primero, una pregunta de secreto profesional.

La Ley 21.719. Además, todo el que trata datos personales queda sujeto a la ley (artículo 1°), y eso incluye a un estudio. Le pide, entre otras cosas, mantener secreto o confidencialidad sobre los datos personales y adoptar medidas para que sus dependientes también lo cumplan (artículo 14 bis). Si se vulnera ese deber respecto de datos sensibles, la ley lo califica como infracción gravísima (artículo 34 quáter, letra d).

La contraparte no es cliente, pero es titular

El ex trabajador demandante no tiene ninguna relación con el estudio de Constanza. Aun así, es titular de sus datos, en el sentido que explicamos en la Ley 21.719 en tres conceptos. Lo mismo los cuatro compañeros que podrían declarar.

La ley permite tratar sus datos sin su consentimiento cuando hace falta para la formulación, ejercicio o defensa de un derecho ante los tribunales (artículo 13, letra e). Para los datos sensibles hay una excepción equivalente (artículo 16, letra d), y otra específica para los de salud (artículo 16 bis, letra d). Y la ley dice que no procede pedir la supresión de datos cuando su tratamiento es necesario para la formulación, ejercicio o defensa de una reclamación judicial (artículo 7°).

Pero esas excepciones dan el permiso, no la medida. El principio de proporcionalidad sigue valiendo: sólo los datos «necesarios, adecuados y pertinentes» para el fin (artículo 3°, letra c).

Lo sensible del expediente

Las licencias médicas traen diagnósticos, y la ley cuenta los datos de salud entre los datos sensibles (artículo 2°, letra g). Puede que la defensa necesite saber que hubo licencias y cuándo. Es menos probable que necesite el diagnóstico. Y para ordenar los hechos por fecha, la IA no necesita ninguno de los dos con el nombre del demandante.

Ejemplo. Constanza arma un resumen propio antes de pedir ayuda: «Trabajador A, ingresó en marzo de 2021. Licencias entre mayo y julio de 2024. Amonestación escrita en septiembre de 2024. Despido en octubre de 2024. Testigos: compañeros B, C, D y E». Le pide a la IA la cronología y la estructura de la contestación. Los diagnósticos, las liquidaciones y los teléfonos se quedan en el expediente.

Si el estudio trabaja por cuenta de su cliente

En algunos encargos, el estudio no decide para qué se usan los datos: los trata por cuenta de su cliente, por ejemplo al revisar la base de trabajadores de una empresa en una auditoría. Ahí el estudio es un encargado, y la ley dice algo que conviene leer con atención: el encargado «no podrá delegar parte o la totalidad del encargo, salvo que conste una autorización específica y por escrito del responsable» (artículo 15 bis). Pasar esos datos a un proveedor de IA puede ser, justamente, delegar una parte. Vale la pena que el contrato con el cliente lo diga. Lo explicamos en el contrato de encargo.

Y si el proveedor de IA procesa fuera de Chile, como casi todos, es una transferencia internacional, con las reglas del artículo 27. Lo vemos en cuando los datos salen de Chile.

Tres hábitos para el estudio

  1. Una herramienta del estudio, no cuentas personales. Así hay un contrato con el proveedor y una sola forma de trabajar.
  2. El resumen lo escribe el abogado. Con letras en vez de nombres, y sin lo sensible que no haga falta.
  3. Pensarlo dos veces antes de subir el expediente entero. Un PDF escaneado trae todo lo que el resumen dejó fuera.

Si en tu caso se trata de revisar un contrato dentro de una empresa, mira revisar contratos con IA.

Dónde entra Plumii

En Plumii, las conversaciones están cifradas y son sólo de cada persona: ni quien administra Plumii en el estudio las lee, y lo que se escribe no entrena ningún modelo. Con la plantilla de partida, nombres, RUT, correos, teléfonos y direcciones se tapan antes del modelo. El filtro no reconoce los datos sensibles: un diagnóstico llega al modelo, sólo que sin el nombre. Si subes un documento (hasta 5 archivos de 4 MB), un modelo distinto al del chat lo lee entero una vez, tal cual y sin la regla de datos, para poder buscar en él, y no lo guarda; después, lo que el modelo del chat recibe de él pasa por la regla. Mira privacidad por diseño.


Este artículo es información general, no asesoría legal. El texto oficial de la ley está en la Biblioteca del Congreso Nacional.

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