Carla es jefa de un equipo de seis ejecutivos de cuentas en una empresa de logística en Quilicura. Un jueves, apurada, le escribe a Bastián: «Pásale la planilla de los clientes atrasados a la IA y que te saque los correos de cobro, que los necesito hoy». Bastián lo hace. Funciona. Dos semanas después, en una capacitación sobre la Ley 21.719, Carla se da cuenta de que esa instrucción, tal como la dio, hizo que una planilla entera con nombres, RUT y deudas saliera de la empresa por la cuenta personal de alguien.
Nadie en su equipo hizo nada con mala intención. Pero la forma en que Carla pidió el trabajo decidió qué se pegó. Eso es lo que le toca a una jefatura.
Lo que no te toca, y lo que sí
No te toca escribir la política de IA de la empresa, elegir el proveedor ni evaluar si un incidente hay que reportarlo a la Agencia. Eso es de la gerencia, de TI o de quien lleve los temas legales. Si necesitas entender esa parte, está en cómo poner reglas de IA.
Lo que sí te toca es más cotidiano y pesa igual: tú repartes el trabajo y revisas lo que sale. La ley pide usar sólo los datos necesarios para cada fin (principio de proporcionalidad, artículo 3°, letra c). Cuando una jefatura pide una tarea, define sin darse cuenta qué datos va a necesitar el equipo para hacerla.
Qué pedirle a tu equipo
Que use la herramienta de la empresa. Si existe, para todo lo que tenga datos de clientes, colegas o proveedores. Si no existe, que no lo resuelva cada uno con su cuenta personal: es algo que tienes que levantar tú hacia arriba. Por qué importa está en este artículo.
Tareas que no necesiten datos. Hay casi siempre una forma de pedir lo mismo sin pasar una base entera:
Ejemplo. En vez de «pásale la planilla de atrasados a la IA y que saque los correos», Carla podría haber pedido: «Arma con la IA un correo de cobro amable, con espacios para el nombre y el monto, y después lo completamos con la planilla». El resultado es el mismo. La planilla nunca sale.
Que revise lo que la IA entrega. Una IA puede inventar una fecha, cambiar un monto o atribuirle a un cliente algo que no dijo. La ley pide que los datos personales sean «exactos, completos, actuales y pertinentes» (principio de calidad, artículo 3°, letra d). Un correo que le dice a un cliente que debe lo que no debe es un dato inexacto sobre él, con la firma de tu empresa.
Que avise si pegó algo de más. Ese mismo día, y a ti. Si lo cuentan, la empresa puede evaluarlo a tiempo. Si temen el reto, no lo van a contar.
Qué no pedirle nunca
Que la IA decida sobre personas. Pedir ayuda para redactar una evaluación es una cosa; pedirle a la IA que ordene a tu equipo de mejor a peor, o que decida a qué cliente se le corta el crédito, es otra. El artículo 8° bis da derecho a no ser objeto de decisiones basadas en el tratamiento automatizado de datos que afecten significativamente a una persona, salvo excepciones, y en todos los casos a pedir la intervención de una persona y la revisión. Lo explicamos en evaluaciones de desempeño con IA.
Que pegue datos de un compañero. Una licencia, una situación familiar, un problema de salud que alguien te contó. La salud y la situación socioeconómica son datos sensibles, los que la ley más protege, y para organizar el trabajo no hacen falta nunca.
Que «pruebe con la base completa a ver qué sale». Sin un para qué, no hay cómo justificar qué datos se usaron. El principio de finalidad pide que los datos se usen para fines específicos y explícitos (artículo 3°, letra b).
Cómo dar el ejemplo
- Muestra tus propios mensajes. Cuando uses IA delante del equipo, que vean cómo escribes «el cliente» en vez del nombre.
- Comparte lo que funciona. Un buen mensaje, sin datos, que resolvió una tarea repetida vale más que una charla.
- Contesta la pregunta «¿puedo pegar esto?» con otra: ¿la tarea lo necesita? Tenemos una guía para tu equipo en qué puedes pegar en un chat de IA.
- Agradece cuando alguien avisa un error. Es la conducta que quieres que se repita.
Lo que hace Plumii
En Plumii las reglas de la empresa se aplican solas: los nombres, RUT, correos y teléfonos se tapan antes del modelo, y las tarjetas y contraseñas no se envían. Las conversaciones de cada persona son sólo suyas —ni tú ni quien administra la empresa las lee—, así que tu equipo puede usar la IA sin sentirse vigilado. El filtro no reconoce los datos sensibles; ahí sigue valiendo tu ejemplo. Y Plumii capacita a los colaboradores para usar la IA con cuidado. Mira cómo funciona.
Este artículo es información general, no asesoría legal. El texto oficial de la ley está en la Biblioteca del Congreso Nacional.